miércoles, 11 de abril de 2012

Devolución TP 1

En principio algunas observaciones formales para ajustar para los próximos TPs:

a) No copiar la consigna en el texto sino citar el número de consigna elegida. b) No cargar varias veces el comentario. Tener un poco de paciencia para que aparezca publicado evitando la tentación de volver a cargarlo, revisar el blog después de 20 min. de aparecido el mensaje de publicación del comentario. c) Tratar de cumplir con la extensión de 4 mil caracteres y no caer en la tentación de volver a “explicar” los conceptos y los textos que consumen mucho espacio. Tratar de ir directamente al grano suponiendo que todos sabemos los conceptos teóricos.



Algunas falencias generales: es extraño que la mayoría de los que optaron por la consigna 2 hayan evitado referir ejemplos de Mar del Plata. También me llama la atención que no se haya señalado la diferencia entre la comunicación virtual entre conocidos y entre desconocidos. Es decir, la presencialidad introduce un corte importante en el patrón comunicacional. Gran parte de las interacciones virtuales son extensiones de relaciones de amistad, laborales, afinidad, etc. preexistentes.



CONSIGNA 1



Yolanda Herren



Es certero el señalamiento de que en Weber se relativiza seriamente la dicotomía de base moral planteada por Tonnies: una sociedad originada con fines racionales puede dar lugar a factores afectivos (por ejemplo, la escuela, un gremio, un club deportivo) y por tanto hay siempre mixtura y ambigüedad en el lazo social concreto. También es acertada la apreciación de que la aparición de contrastes concientes con respecto a terceros puede crear una situación homogénea, un sentimiento de comunidad. En el feudalismo, las condiciones de aislamiento entre asentamientos favorecía la extrañeza entre los hombres y realimentaba el sentimiento comunal. A modo de contribución a lo expresado, valga traer a colación algo que no aparece en el fragmento de Duby: -el fundamento de la autoridad y las jerarquías que no proviene ni de la tradición ni del afecto sino de la religión cristiana que instituye lo social como “comunidad” en y para Dios. Curiosamente, la Iglesia es una institución de las más ecuménicas y “societales” del medioevo, pero a través de ella se naturaliza la “comunidad estamentalizada”, presentada como orden divino, como vínculo excluyente.



Milagros Dolabani



Bien señalada la diferencia con Tonnies en el texto de Duby, en donde lo comunal aparece retratado con indudable connotación peyorativa. La afirmación de que en las comunidades de lugar de Duby no existe el “sentimiento” de formar un todo da pie a la cuestión de que la religión cristiana se convierte en el fundamento de la “unión” desplazando a los espontáneos vínculos comunales. Es la religión la que provee el sentido de “todo”, y no los sentimientos y tradiciones compartidas. En cierto sentido, de manera sorprendente, la Iglesia y la religión “universalistas” suponen una ruptura con los lazos comunitarios tradicionales.



Marcela Moschella



Hay sospechosas “coincidencias” de este texto con el de Yolanda… Marcelaaaaaa.!!!.

¿fue una apuesta a ver si me daba cuenta o no? ¿le pagás derechos de autor a Yolanda?... ¿Yolanda te primerio tu trabajo? LO HACES DE NUEVO.



Pilar Bonnet



Bien la apreciación de que Duby no enfatiza el sentimiento de totalidad sanguínea, territorial, e incluso tradicional. Volvemos al tema de que era la religión la que unificaba. Se obvia el tema de que en Duby la necesidad de la presencia física de la autoridad ofrece sin dudas algunos componentes “carismáticos” y no solo tradicionalistas.





CONSIGNA 2



Xavier Sánchez Reales



Está muy bien señalado el aporte de Abad: buscar la comunidad donde se supone que la sociedad moderna la restringe. Ojo: hay una confusión al afirmar que el pasaje de la solidaridad mecánica a la orgánica significa en Durkheim “la erradicación de la anomia, para lograr armonía dentro del sistema social”. En realidad es todo lo contrario. Igual es bueno el intento de traer a colación otros autores, especialmente los clásicos.



Karina Galera



Bien señalado el aporte de las “comunidades emergentes” en la sociedad moderna o la problemática de “las nuevas formas de lo comunal” más allá de la perspectiva utopista. Olvida hacer algún señalamiento sobre MdP.



Martina Castro



Muy bien la observación que el texto de Abad tiende a romper la visión dicotómica y también que las comunidades en la sociedad moderna ya no se basan en la “estabilidad” y “seguridad” sino en la incertidumbre y la fragmentación como “experiencia común” de la modernidad. Bien el ejemplo de Toledo MdP y su enfoque “familiarista” coexistiendo con la precariedad laboral.



María Eugenia Garcia



Excelentes la dicotomía de ejemplos de “comunidades emergentes”: por un lado Mc Donald -en el mismo sentido que Toledo- como instrumentalización del sentido de comunidad y pertenencia, por otro lado, el fenómeno de fábricas recuperadas a cargo de un grupo de trabajadores, organizadas como cooperativas de trabajo (el frigorífico Sadowa) donde hay una recuperación de los vínculos de solidaridad y proximidad más allá de lo económico.



Ivana L. Ratto



No intentar hacer un “resumen” del texto sino apuntar directamente a la consigna. Interesante la mención a la comunidad gitana en MdP, me hubiese gustado un desarrollo mayor del ejemplo.



Cristian Tibaldi



Señala al barrio como escenario propenso para el surgimiento de ideales comunitaristas, en tanto refugio para los procesos de marginalización social. Hubiese sido bueno un ejemplo marplatense.


Gisela Toschi
En realidad plantea una glosa del texto de Abad pero no analiza la cuestión de la dicotomía y cómo Abad pretende avanzar sobre ella. Me parece que falta la lectura del resto de los textos especialmente Weber.

CONSIGNA 3



Joaquín Picón



Opinión decididamente a favor de una etnografía digitalizada. Muy acertada observación de que la posibilidad de construir múltiples personajes posibilita participar de múltiples círculos de afinidades y diferentes contextos de interacción. También es importante el hecho de que se complementan contenidos textuales y paratextuales (a través de la publicación de una foto, un video, etc.). Sin embargo, vale preguntarse por la vigencia de una categoría clave para la etnografía: el “rapport”, la confianza en el observador que hace posible la veracidad. “Poner el cuerpo” en la interacción no es un elemento fácilmente separable de la interacción misma.



Agustina Bacciadone



También reflexionando sobre la base del modelo dramatúrgico, es importante el señalamiento de que los entornos virtuales permiten tener tiempo para meditar lo que queremos mostrar o no “antes de apretar enter”; cosa que la inmediatez en la situación cara a cara no nos permite. En la situación cara a cara se filtran comportamientos gestuales, expresiones faciales, no necesariamente concientes y controlables que son a su vez decodificados por los participantes. Esta dimensión está suprimida en la interacción virtual.

Es cierto que la convergencia espacio-temporal disminuye distancias entre sectores sociales, culturales, entre clases, entre grupos etáreos. Pero también es cierto que la simulación y la mentira hacen posible esta ilusión. El señalamiento de que no es posible usar la desatención amable es controvertido como puede verse en el comentario de Mariano.



Mariano Malvica



Central es la observación de la omisión de la comunicación no verbal, produciendo frecuentemente que lo que expresemos mediante mensajes escritos genere malentendidos o interpretaciones erróneas. Al perder el contacto cara a cara con el otro, hay aspectos de expresión corporal y facial que se utilizan para complementar el sentido a lo dicho por palabras que nunca llegan a destino. Mariano disiente con la inutilidad de los conceptos de interacción no focalizada: se puede interaccionar de manera no focalizada con los demás, pero no a través de movimientos físicos, posturas o gestos, sino desde la no comunicación. Así ignorar a un contacto de Facebook puede ser visto como una comunicación no verbal, por ejemplo un gesto de ignorancia o mostrando un estado de ánimo frente a determinada persona.



Azucena, Robledo Susana



Insiste con la amplitud de acción que permite el lugar de “anónimo” y se vuelve incontrolable. La identidad virtual es completamente ficticia, a menos que medie alguna clase de conocimiento previo no virtual. Con perspicacia señala que la separación típica del modelo dramatúrgico entre “regiones traseras y delanteras” es confusa y ambigua. Es importante el señalamiento de los traductores on line que comienzan a achicar las distancias idiomáticas.



Estefanía Martynowskyj



El extenso trabajo de Estefanía nos trae bibliografía expecífica sobre entornos virtuales. Desarrolla la perspectiva del posicionamiento utilizada por Ana María Galvez Mozo (2005) para analizar el caso de un foro, el análisis de Beatriz Sarlo (2011) sobre la utilización política de la web, y Marisol Salanova (2011) sobre las posibilidades y limitaciones que presentan los medios audiovisuales (la Machinimia y los juegos virtuales como The sims o Second Life) para las representaciones de género y de las desigualdades. Se parte de la idea de que la comunicación virtual ha reformulado perspectivas como la dramatúrgica de Goffman, que si bien ha sido creada para contextos diferentes (cara a cara) ha servido como puntapié para el desarrollo de nuevas técnicas. El modelo de Goffman pasa de la puesta en escena a la “puesta en pantalla”. Rescata la posibilidad de la etnografía a partir de conceptos como observación diferida, episodio y posicionamiento. Es interesante también la omisión en twitter de la argumentación y la noción de Sarlo de exasperación subjetiva de la web. Para aquellos que les interese el tema es un excelente aporte el de Estefanía que excede el cumplimiento de la consigna.



Carolina Tavano



Señala de manera sugestiva la continuidad entre lo virtual y la comunicación escrita y la manera en que organizan gran parte de la cotidianeidad de la vida social actual. La incorporación del video audio también permite superar barreras y cancelar distancias interactuando en tiempo real. Son espacios de socialidad normados. Carolina no ve una ruptura con las formas de interacción presenciales pero no se pronuncia respecto del tema de la posibilidad de una etnografía virtual.



Reflexión mía sólo para agregar más preguntas: si la etnografía es la búsqueda sistemática del punto de vista del actor, y los entornos virtuales permiten o exacerban las posibilidades de simulación, multiplicación de posicionamientos, etc., entonces la única forma de etnografía virtual supone indagar el punto de vista del actor para simular y multiplicar posicionamientos, y esto no puede realizarse virtualmente sino presencialmente y estableciendo “rapport” con los actores virtuales. Podría existir una etnografía de lo virtual pero no una etnografía virtual.

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