Bienvenidos, este es el espacio de trabajo para los alumnos de la Cátedra de Sociología Institucional y Comunitaria de la Carrera de Sociología de la Universidad de Mar del Plata – Ier. Cuatrimestre del 2012.
Esperamos su participación y que el blog entre en movimiento es decir sea movilizador y movilizado.
Como había quedado la semana pasada, hoy miércoles 8/06 hay clase lo mismo que el próximo miércoles 15/06.
Veo que salvo María Soledad, no colgaron los TPs, ni me los mandaron por mail, es importante que cumplan con este requisito.
Saludos.
8 comentarios:
Anónimo
dijo...
Guillermina Laitano. Matrícula: 16113. 1) El período que comprende desde 2003 a la actualidad en nuestro país puede ser leído desde la perspectiva teórica gramsciana como un período de construcción de hegemonía, si bien aún no acabado. En los años previos a dicho período en nuestro país fue cuestionado el derecho de los gobernantes a mandar y el deber de los gobernados a obedecer. Nos encontrábamos en una situación de crisis, la ideología neoliberal naturalizada por el menemismo se vio cuestionada, su lenguaje dejó de ser sentido común, su ideología dejó de ser imperceptible y sus instituciones aparecían ante los dominados como “cajas vacías” de significado. Esta situación quedó cristalizada en las manifestaciones de fines de 2001 y a lo largo del 2002. Lo que caracteriza el período actual, que comienza con la llegada de Néstor Kirchner al poder en 2003, es el comienzo de una nueva aceptación por parte de los dominados de su condición de tales, es decir, la construcción de un consenso “que le otorga bases más sólidas a la dominación” pura, aquella que se da en la sociedad política a través de las instituciones coactivas, como la policía y el ejército. La construcción de consenso descansa en la compleja red de instituciones que se desarrollan en la sociedad civil (recordemos que para Gramsci el Estado es la sociedad política más la sociedad civil) mediante las cuales, el grupo social dominante ejerce “la dirección moral e intelectual” de los dominados, es decir, la dirección o el ejercicio del poder con el consenso activo de los dominados.
La construcción de este consenso se logra cuando un grupo social en lucha logra consolidar sus intereses y su ideología como los de la totalidad. En el período que nos compete una de las instituciones fundamentales a la hora de construir consenso es el partido político, el Partido Justicialista. Además hay que tener en cuenta las alianzas del grupo social dominante con los sindicatos más fuertes del país. Esta alianza, leída desde la perspectiva gramsciana, fue y es fundamental en nuestro país para la consolidación de la hegemonía del grupo social hoy dominante, el “kirchnerismo”. Éste hace sacrificios económico-corporativos, esto es, concesiones a los sindicatos. De este modo, el kirchnerismo presenta sus intereses como aquellos que contemplan y engloban los intereses de los sindicatos. Otro ejemplo de concesiones lo encontramos en las leyes promulgadas de expropiación de empresas que entraron en quiebra y que el Estado cedió a los trabajadores para que las recuperen mediante la formación de cooperativas. (Consideramos solo estos ejemplos por los límites del presente trabajo práctico). Pero la hegemonía del kirchnerismo aún está en proceso de construcción. Esta situación se vislumbra si pensamos que para Gramsci, en la construcción de hegemonía hay un prerrequisito que es la guerra de posición. En nuestro país hoy nos encontramos atravesando dicha guerra, la cual se expresa en los medios de comunicación masiva (instituciones importantísimas de la sociedad civil). Las distintas facciones de poder de nuestra sociedad, el kirchnerismo y la “oposición”, hoy se encuentran en plena guerra, y el objeto de esta guerra, su botín, es la construcción de sentido común (recordemos que para Gramsci el sentido común es la ideología de un grupo social naturalizada). Quien logre presentar su ideología, a través de los medios, como “la realidad”, logrará la hegemonía. A la luz de los acontecimientos que se vienen dando, las elecciones de Octubre serán claves para el kirchnerismo, pues si triunfa nuevamente, desde la perspectiva gramsciana, podremos decir que ha logrado consolidar su hegemonía.
Laitano. 2) Un paso de lo que Foucault llama el poder soberano que se expresa mediante el “hacer morir y dejar vivir” al biopoder que se expresa en el “hacer vivir y dejar morir” puede pensarse en la relación del Estado en nuestro país con los campesinos. Hasta el auge de la soja, los campesinos eran dejados de lado por el Estado argentino, porque las tierras en las que vivían no eran productivas. Con la “sojización” del suelo argentino todas las tierras, incluso las menos fértiles que habitaban los campesinos, comenzaron a ser un bien deseado. El Estado junto a los grandes terratenientes comenzaron a despojar a los campesinos de sus tierras sistemáticamente –junto con la destrucción del medio ambiente: bosques, montes, etc.-, a organizar la territorialidad de la Argentina rural, y como correlato, a organizar a sus habitantes, a su población, a “hacerlos vivir” en otro lado y, desprovistos de sus medios de reproducción de vida, a “dejarlos morir”. Si bien antes de dicho auge se observaron desalojos, luego de aquél éstos se acrecentaron de manera muy importante, al punto que se los puede pensar hoy como política de Estado. El surgimiento del biopoder, nos dice Foucault, introduce el racismo en los mecanismos del Estado. El racismo permite establecer un corte en el continuo biológico de la especie humana, entre lo que debe morir y lo que debe vivir. En este sentido podemos pensar a los campesinos como la raza inferior de nuestro país, aquella que es aceptable que se mate por ser peligrosa, por no ser sana; frente a otra raza, la buena, la “occidental, blanca y cristiana” que busca el “progreso” del país aplicando los nuevos avances tecnológicos al modo de producción agrario capitalista.
1) Al momento de leer la consigna, pensé en reflexionar en relación a la hegemonía, la fuerza y el consenso, tomando como referencia el Juarismo en la provincia de Santiago del Estero. CarlosJuaréz fue electo gobernador en 1948 y reelecto en varias oportunidades, gobernando en total casi 50 años y cuando el deja el mandato, su lugar es ocupado por su esposa. La hegemonía de los Juarez impactaba en todos los ámbitos de la vida social,en la salud, en la educación, en lo económico y político. Por ejemplo, Juarez era el único dueño de todas las cadenas hoteleras, casinos, medios de comunicación, bancos, tarjetas de crédito locales, empresas de energía eléctrica y de agua e incluso del cementerio.En un ámbito donde todo es de una sola persona, el miedo se apodera de los ciudadanos, dificultando todo tipo de organización, incluso la oposición que se presentaba a elecciones veía dificultada su propaganda política debido a que solo podía invertir el oficialismo porque el 70 por ciento del PBI era el presupuesto oficial. Cabe agregar que además se prohibía la radicación de industrias y las inversiones privadas en la provincia lo que dificultaba la creación de una burguesía independiente y de un proletariado, por lo cual, el consenso se obtenia de manera pasiva, casi sin resistencias. Además de la coerción y la fuerza ejercida por el gobierno hacia quienes se rebelaron, existía ese “algo más”, las instituciones y organismos de la sociedad civil permitían que se imponga un modo de ver el mundo, un sentido común marcado por el miedo a la política y todo lo que tenga que ver con ella y nuevas costumbres en las que las viejas tradiciones quedan enterradas. Por ejemplo se prohibio que se hable y se enseñe la lengua quechua, “dejando morir” una cultura. Actualmente, a pesar de la muerte de Juarez las practicas juaristas no han desaparecido, sus lame botas y herederos aún continúan reproduciendo el modelo.
2) un ejemplo del paso puede ser el hecho de que las empresas mineras permiten que casi una provincia entera (Catamarca) viva de la extracción minera, la mayoría de los habitantes se emplea como minero. Sin embargo a la vez los deja morir ya que esta extracción provoca la contaminación de agua, impactando nocivamente en la calidad de vida de las personas, dejándolas morir a causa de enfermedades cancerígenas. Lo mismo pasa con aquellas empresas que contratan personas para que fumiguen , las cuales son contaminadas por los agro tóxicos contrayendo enfermedades letales que no son reconocidas por los sistemas de salud como consecuencia de las fumigaciones. Es decir, hay sojeros que te permiten vivir, enfermos pero vivos al fin y sistemas de salud que te dejan morir. Además, los agrotoxicos permiten vivir a los productores pero dejan morir a quienes respiran el veneno de sus ganancias.
María Eugenia Nebreda. Mat.16155 El gobierno de Alfonsín o "con la democracia se come, con la democracia se educa, con la democracia se cura" El gobierno de Alfonsín inaugura el retorno a la democracia. Los desafíos que enfrenta remiten a recuperar por un lado el monopolio del ejercicio de la violencia legítima, que estuvo usurpado por los militares y además construir bases de consenso que le permitan la continuidad en el ejercicio del poder. Si bien cuenta con un amplio apoyo popular, este consenso electoral es precario. Para fortalecerlo deberá considerar las necesidades de las clases subalternas, fuertemente postergadas por el gobierno militar. También deberá instrumentar políticas destinadas a condenar las acciones genocidas de las fuerzas armadas. Ambas políticas de Estado deberán llevarse adelante como expresiones de “reconstrucción institucional y reparación social”. La construcción del consenso deberá trabajar además en las alianzas políticas con los sectores económicos dominantes, quienes fortalecieron su poder durante la dictadura y desean mantener y concentrar aún más sus beneficios y su poder pero también con los sindicatos, que mantienen fuertemente su representación de la clase obrera. Por otra parte están los organismos de derechos humanos que también se configuran como elementos de presión y el poder militar con un poder decreciente pero aún presente. Con un discurso fuertemente anclado en las garantías civiles y democráticas, Alfonsín intenta llevar adelante un proceso de judicialización de los integrantes de las fuerzas armadas y políticas económicas redistributivas, pero no logró condensar un poder suficiente para lograrlo. Entre otras consecuencias las leyes de obediencia debida y punto final y la hiperinflación manifestaron una crisis de hegemonía que permitió que accediera al poder una nueva coalición hegemónica de grupos económicos y políticos, que se va a expresar en el “Estado neoliberal” de Menem.
María Eugenia Nebreda Mat.16155 2) Institución que “hace vivir y deja morir”: la educación en y después de los 90. Está largamente estudiado el hecho de que parte de las reformas estructurales neoliberales de los 90 apuntaron a desfinanciar la educación. Esto trajo como consecuencia que varias generaciones recibieran (y reciban) una educación insuficiente, de mala calidad, que no permite adquirir las habilidades necesarias para lograr una salida laboral. Esto por lo menos para aquellos sectores que no tienen los recursos (económicos o culturales) necesarios para acceder a una educación de calidad en institutos privados o inclusive públicos pero con mecanismos de ingreso que sólo permiten el acceso de determinados estratos sociales. Daniel Filmus, en un trabajo respecto de la relación entre la escuela secundaria y el empleo destaca que a partir de una reorientación de la política social del Estado, permitió que se incrementara la matrícula escolar de todos los niveles, especialmente el secundario. Pero como correlato los jóvenes siguen siendo los más perjudicados por el desempleo, lo que pone de manifiesto que la institución educación no cumple con sus objetivos de permitir el ingreso al mercado de trabajo en condiciones dignas, continuar los estudios y participar de una ciudadanía plena. Sólo permite “vivir” a partir de políticas que garanticen el acceso universal pero luego deja la posibilidad de “morir” a cada uno cuando finaliza (o no) sus estudios. Los mismos conceptos se podrían aplicar al importante aumento de la matrícula universitaria.
Claudia Bruschetti. Matrícula:16021TP3: 1/3 1) En la última década, desde las ciencias sociales se han realizado distintos análisis acerca de las representaciones sociales sobre el 24 de marzo, sobre la dictadura militar iniciada en 1976 y sobre el terrorismo de Estado con ella inaugurado. Buena parte de ellos toman como objeto de estudio los discursos de los actores sociales que se posicionan desde diversos grupos para exigir memoria y justicia, poniendo como eje del proceso el concepto de memoria, otros lo hacen en base al análisis de producciones periodísticas. En estos estudios se intenta realizar una periodización a partir de los distintos sentidos que cobra el concepto de memoria según el grupo que lo sostiene y lucha por imponerlo frente al resto de la sociedad. Así, coinciden en señalar un primer momento en el que la lucha se dio entre el discurso militar, que se imponía reinvindicando lo actuado cada 24 de marzo, y el movimiento de derechos humanos, cuestionador del accionar represivo. El segundo momento se despliega a partir de 1983 año en el que se inicia la transición democrática, período en el que el Estado se mantiene silencioso respecto de la fecha. Progresivamente el Estado argentino empezará a realizar una lectura del pasado dictatorial y del comportamiento social en general de la época. Hasta 1996, que con el 20º aniversario del golpe, Menem se refirió al “horror generalizado que nos afectó a todos” sin aludir a responsabilidades. A su vez se propendería a la polarización entre víctimas (de la sociedad) y victimarios (miembros de las fuerzas armadas, de la iglesia) y desde ese Estado neoliberal se tendería a la búsqueda de la pacificación y el empleo de políticas de indulto, para facilitar el ingreso al primer mundo. En ese período se afirmaría el discurso de los organismos de derechos humanos, que incluirían el sentido de responsabilidad civil en las acciones de la dictadura, ampliando la complejidad de la red represiva. Hasta aquí el Estado no había tomado un papel relevante en la problematización del pasado dictatorial. Es a partir del año 2003, con el acceso de Kirchner al gobierno nacional que la representación de este pasado empieza a configurar un espacio jerarquizado en el tratamiento estatal. Primeramente con una serie de decisiones gubernamentales que incluiría: el relevo de la cúpula militar, el pronunciamiento a favor de la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, impulsando su tratamiento en la Corte Suprema, propiciando una fluida relación con los organismos de derechos humanos, en especial con las Madres de Plaza de Mayo. Así como la apropiación simbólica de la fecha a través de sucesivos actos sociopolíticos: con el retiro de los retratos de Videla y Galtieri del Colegio Militar, fundando en la ESMA un futuro espacio para la Memoria, decretando el día 24 de marzo como feriado nacional inamovible, promoviendo la reedición del informe Nunca Más incluyendo un nuevo prólogo escrito por Eduardo Luis Duhalde y otros integrantes de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, permitiendo imponer hegemónicamente la representación del Estado sobre el pasado reciente.
8 comentarios:
Guillermina Laitano. Matrícula: 16113.
1) El período que comprende desde 2003 a la actualidad en nuestro país puede ser leído desde la perspectiva teórica gramsciana como un período de construcción de hegemonía, si bien aún no acabado.
En los años previos a dicho período en nuestro país fue cuestionado el derecho de los gobernantes a mandar y el deber de los gobernados a obedecer. Nos encontrábamos en una situación de crisis, la ideología neoliberal naturalizada por el menemismo se vio cuestionada, su lenguaje dejó de ser sentido común, su ideología dejó de ser imperceptible y sus instituciones aparecían ante los dominados como “cajas vacías” de significado. Esta situación quedó cristalizada en las manifestaciones de fines de 2001 y a lo largo del 2002.
Lo que caracteriza el período actual, que comienza con la llegada de Néstor Kirchner al poder en 2003, es el comienzo de una nueva aceptación por parte de los dominados de su condición de tales, es decir, la construcción de un consenso “que le otorga bases más sólidas a la dominación” pura, aquella que se da en la sociedad política a través de las instituciones coactivas, como la policía y el ejército. La construcción de consenso descansa en la compleja red de instituciones que se desarrollan en la sociedad civil (recordemos que para Gramsci el Estado es la sociedad política más la sociedad civil) mediante las cuales, el grupo social dominante ejerce “la dirección moral e intelectual” de los dominados, es decir, la dirección o el ejercicio del poder con el consenso activo de los dominados.
La construcción de este consenso se logra cuando un grupo social en lucha logra consolidar sus intereses y su ideología como los de la totalidad. En el período que nos compete una de las instituciones fundamentales a la hora de construir consenso es el partido político, el Partido Justicialista. Además hay que tener en cuenta las alianzas del grupo social dominante con los sindicatos más fuertes del país. Esta alianza, leída desde la perspectiva gramsciana, fue y es fundamental en nuestro país para la consolidación de la hegemonía del grupo social hoy dominante, el “kirchnerismo”. Éste hace sacrificios económico-corporativos, esto es, concesiones a los sindicatos. De este modo, el kirchnerismo presenta sus intereses como aquellos que contemplan y engloban los intereses de los sindicatos. Otro ejemplo de concesiones lo encontramos en las leyes promulgadas de expropiación de empresas que entraron en quiebra y que el Estado cedió a los trabajadores para que las recuperen mediante la formación de cooperativas. (Consideramos solo estos ejemplos por los límites del presente trabajo práctico).
Pero la hegemonía del kirchnerismo aún está en proceso de construcción. Esta situación se vislumbra si pensamos que para Gramsci, en la construcción de hegemonía hay un prerrequisito que es la guerra de posición. En nuestro país hoy nos encontramos atravesando dicha guerra, la cual se expresa en los medios de comunicación masiva (instituciones importantísimas de la sociedad civil). Las distintas facciones de poder de nuestra sociedad, el kirchnerismo y la “oposición”, hoy se encuentran en plena guerra, y el objeto de esta guerra, su botín, es la construcción de sentido común (recordemos que para Gramsci el sentido común es la ideología de un grupo social naturalizada). Quien logre presentar su ideología, a través de los medios, como “la realidad”, logrará la hegemonía. A la luz de los acontecimientos que se vienen dando, las elecciones de Octubre serán claves para el kirchnerismo, pues si triunfa nuevamente, desde la perspectiva gramsciana, podremos decir que ha logrado consolidar su hegemonía.
Laitano. 2) Un paso de lo que Foucault llama el poder soberano que se expresa mediante el “hacer morir y dejar vivir” al biopoder que se expresa en el “hacer vivir y dejar morir” puede pensarse en la relación del Estado en nuestro país con los campesinos. Hasta el auge de la soja, los campesinos eran dejados de lado por el Estado argentino, porque las tierras en las que vivían no eran productivas. Con la “sojización” del suelo argentino todas las tierras, incluso las menos fértiles que habitaban los campesinos, comenzaron a ser un bien deseado. El Estado junto a los grandes terratenientes comenzaron a despojar a los campesinos de sus tierras sistemáticamente –junto con la destrucción del medio ambiente: bosques, montes, etc.-, a organizar la territorialidad de la Argentina rural, y como correlato, a organizar a sus habitantes, a su población, a “hacerlos vivir” en otro lado y, desprovistos de sus medios de reproducción de vida, a “dejarlos morir”. Si bien antes de dicho auge se observaron desalojos, luego de aquél éstos se acrecentaron de manera muy importante, al punto que se los puede pensar hoy como política de Estado.
El surgimiento del biopoder, nos dice Foucault, introduce el racismo en los mecanismos del Estado. El racismo permite establecer un corte en el continuo biológico de la especie humana, entre lo que debe morir y lo que debe vivir. En este sentido podemos pensar a los campesinos como la raza inferior de nuestro país, aquella que es aceptable que se mate por ser peligrosa, por no ser sana; frente a otra raza, la buena, la “occidental, blanca y cristiana” que busca el “progreso” del país aplicando los nuevos avances tecnológicos al modo de producción agrario capitalista.
VICTORIA CABRAL MAT 16.766
1) Al momento de leer la consigna, pensé en reflexionar en relación a la hegemonía, la fuerza y el consenso, tomando como referencia el Juarismo en la provincia de Santiago del Estero. CarlosJuaréz fue electo gobernador en 1948 y reelecto en varias oportunidades, gobernando en total casi 50 años y cuando el deja el mandato, su lugar es ocupado por su esposa. La hegemonía de los Juarez impactaba en todos los ámbitos de la vida social,en la salud, en la educación, en lo económico y político. Por ejemplo, Juarez era el único dueño de todas las cadenas hoteleras, casinos, medios de comunicación, bancos, tarjetas de crédito locales, empresas de energía eléctrica y de agua e incluso del cementerio.En un ámbito donde todo es de una sola persona, el miedo se apodera de los ciudadanos, dificultando todo tipo de organización, incluso la oposición que se presentaba a elecciones veía dificultada su propaganda política debido a que solo podía invertir el oficialismo porque el 70 por ciento del PBI era el presupuesto oficial. Cabe agregar que además se prohibía la radicación de industrias y las inversiones privadas en la provincia lo que dificultaba la creación de una burguesía independiente y de un proletariado, por lo cual, el consenso se obtenia de manera pasiva, casi sin resistencias. Además de la coerción y la fuerza ejercida por el gobierno hacia quienes se rebelaron, existía ese “algo más”, las instituciones y organismos de la sociedad civil permitían que se imponga un modo de ver el mundo, un sentido común marcado por el miedo a la política y todo lo que tenga que ver con ella y nuevas costumbres en las que las viejas tradiciones quedan enterradas. Por ejemplo se prohibio que se hable y se enseñe la lengua quechua, “dejando morir” una cultura. Actualmente, a pesar de la muerte de Juarez las practicas juaristas no han desaparecido, sus lame botas y herederos aún continúan reproduciendo el modelo.
VICTORIA CABRAL MAT 16.766
2) un ejemplo del paso puede ser el hecho de que las empresas mineras permiten que casi una provincia entera (Catamarca) viva de la extracción minera, la mayoría de los habitantes se emplea como minero. Sin embargo a la vez los deja morir ya que esta extracción provoca la contaminación de agua, impactando nocivamente en la calidad de vida de las personas, dejándolas morir a causa de enfermedades cancerígenas.
Lo mismo pasa con aquellas empresas que contratan personas para que fumiguen , las cuales son contaminadas por los agro tóxicos contrayendo enfermedades letales que no son reconocidas por los sistemas de salud como consecuencia de las fumigaciones. Es decir, hay sojeros que te permiten vivir, enfermos pero vivos al fin y sistemas de salud que te dejan morir. Además, los agrotoxicos permiten vivir a los productores pero dejan morir a quienes respiran el veneno de sus ganancias.
María Eugenia Nebreda. Mat.16155
El gobierno de Alfonsín o "con la democracia se come, con la democracia se educa, con la democracia se cura"
El gobierno de Alfonsín inaugura el retorno a la democracia. Los desafíos que enfrenta remiten a recuperar por un lado el monopolio del ejercicio de la violencia legítima, que estuvo usurpado por los militares y además construir bases de consenso que le permitan la continuidad en el ejercicio del poder.
Si bien cuenta con un amplio apoyo popular, este consenso electoral es precario. Para fortalecerlo deberá considerar las necesidades de las clases subalternas, fuertemente postergadas por el gobierno militar. También deberá instrumentar políticas destinadas a condenar las acciones genocidas de las fuerzas armadas. Ambas políticas de Estado deberán llevarse adelante como expresiones de “reconstrucción institucional y reparación social”.
La construcción del consenso deberá trabajar además en las alianzas políticas con los sectores económicos dominantes, quienes fortalecieron su poder durante la dictadura y desean mantener y concentrar aún más sus beneficios y su poder pero también con los sindicatos, que mantienen fuertemente su representación de la clase obrera. Por otra parte están los organismos de derechos humanos que también se configuran como elementos de presión y el poder militar con un poder decreciente pero aún presente.
Con un discurso fuertemente anclado en las garantías civiles y democráticas, Alfonsín intenta llevar adelante un proceso de judicialización de los integrantes de las fuerzas armadas y políticas económicas redistributivas, pero no logró condensar un poder suficiente para lograrlo.
Entre otras consecuencias las leyes de obediencia debida y punto final y la hiperinflación manifestaron una crisis de hegemonía que permitió que accediera al poder una nueva coalición hegemónica de grupos económicos y políticos, que se va a expresar en el “Estado neoliberal” de Menem.
María Eugenia Nebreda Mat.16155
2) Institución que “hace vivir y deja morir”: la educación en y después de los 90.
Está largamente estudiado el hecho de que parte de las reformas estructurales neoliberales de los 90 apuntaron a desfinanciar la educación. Esto trajo como consecuencia que varias generaciones recibieran (y reciban) una educación insuficiente, de mala calidad, que no permite adquirir las habilidades necesarias para lograr una salida laboral. Esto por lo menos para aquellos sectores que no tienen los recursos (económicos o culturales) necesarios para acceder a una educación de calidad en institutos privados o inclusive públicos pero con mecanismos de ingreso que sólo permiten el acceso de determinados estratos sociales.
Daniel Filmus, en un trabajo respecto de la relación entre la escuela secundaria y el empleo destaca que a partir de una reorientación de la política social del Estado, permitió que se incrementara la matrícula escolar de todos los niveles, especialmente el secundario. Pero como correlato los jóvenes siguen siendo los más perjudicados por el desempleo, lo que pone de manifiesto que la institución educación no cumple con sus objetivos de permitir el ingreso al mercado de trabajo en condiciones dignas, continuar los estudios y participar de una ciudadanía plena. Sólo permite “vivir” a partir de políticas que garanticen el acceso universal pero luego deja la posibilidad de “morir” a cada uno cuando finaliza (o no) sus estudios.
Los mismos conceptos se podrían aplicar al importante aumento de la matrícula universitaria.
Claudia Bruschetti. Matrícula:16021TP3: 1/3
1) En la última década, desde las ciencias sociales se han realizado distintos análisis acerca de las representaciones sociales sobre el 24 de marzo, sobre la dictadura militar iniciada en 1976 y sobre el terrorismo de Estado con ella inaugurado. Buena parte de ellos toman como objeto de estudio los discursos de los actores sociales que se posicionan desde diversos grupos para exigir memoria y justicia, poniendo como eje del proceso el concepto de memoria, otros lo hacen en base al análisis de producciones periodísticas. En estos estudios se intenta realizar una periodización a partir de los distintos sentidos que cobra el concepto de memoria según el grupo que lo sostiene y lucha por imponerlo frente al resto de la sociedad. Así, coinciden en señalar un primer momento en el que la lucha se dio entre el discurso militar, que se imponía reinvindicando lo actuado cada 24 de marzo, y el movimiento de derechos humanos, cuestionador del accionar represivo. El segundo momento se despliega a partir de 1983 año en el que se inicia la transición democrática, período en el que el Estado se mantiene silencioso respecto de la fecha. Progresivamente el Estado argentino empezará a realizar una lectura del pasado dictatorial y del comportamiento social en general de la época. Hasta 1996, que con el 20º aniversario del golpe, Menem se refirió al “horror generalizado que nos afectó a todos” sin aludir a responsabilidades. A su vez se propendería a la polarización entre víctimas (de la sociedad) y victimarios (miembros de las fuerzas armadas, de la iglesia) y desde ese Estado neoliberal se tendería a la búsqueda de la pacificación y el empleo de políticas de indulto, para facilitar el ingreso al primer mundo. En ese período se afirmaría el discurso de los organismos de derechos humanos, que incluirían el sentido de responsabilidad civil en las acciones de la dictadura, ampliando la complejidad de la red represiva.
Hasta aquí el Estado no había tomado un papel relevante en la problematización del pasado dictatorial. Es a partir del año 2003, con el acceso de Kirchner al gobierno nacional que la representación de este pasado empieza a configurar un espacio jerarquizado en el tratamiento estatal. Primeramente con una serie de decisiones gubernamentales que incluiría: el relevo de la cúpula militar, el pronunciamiento a favor de la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, impulsando su tratamiento en la Corte Suprema, propiciando una fluida relación con los organismos de derechos humanos, en especial con las Madres de Plaza de Mayo. Así como la apropiación simbólica de la fecha a través de sucesivos actos sociopolíticos: con el retiro de los retratos de Videla y Galtieri del Colegio Militar, fundando en la ESMA un futuro espacio para la Memoria, decretando el día 24 de marzo como feriado nacional inamovible, promoviendo la reedición del informe Nunca Más incluyendo un nuevo prólogo escrito por Eduardo Luis Duhalde y otros integrantes de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, permitiendo imponer hegemónicamente la representación del Estado sobre el pasado reciente.
Publicar un comentario