En principio, una advertencia metodológica que explica en parte las dificultades con el blog: los trabajos son demasiado largos y diría en general “inútilemente largos”. Muchos reiteran los conceptos, o desarrollan en exceso aspectos secundarios. La lógica del blog es “cortito” y al pié, es decir atenerse al nudo del asunto sin desviarse, evitando reiteraciones o cuestiones que se supone todos los lectores del blog saben por haber leído lo mismo.
En general la consigna sobre Luna de Avellaneda tuvo una respuesta coincidente en todos, señalando el proceso de mercantilización, el individualismo de los ’90, la ruptura del vínculo comunitario, etc. Bien el señalamiento de Milagros que señala justamente el sentimiento de pertenencia a un todo. Cabría preguntarse si los ’90 fueron una pura “societalización” o ¿los lazos comunitarios se recrearon en otro lado –no en torno a la residencia común y la proximidad- de otra manera? ¿qué ámbitos de sociabilidad emergieron en los ’90 y desarrollaron sentimientos de pertenencia?
Varios abordaron el tema de las hinchadas con la dificultad que tomaron hinchadas como barras bravas, que entiendo son dos cosas cuya morfología social es distinta. Me sorprende que la mayoría crea en que el fútbol tiene una intensidad comunitaria. Los hinchas en general no se conocen entre sí, salvo pequeños grupos de amigos, no hacen vida de club. Entre los hinchas hay en general poca interacción, son espectadores que gritan lo mismo pero cada uno por su lado. La vivencia de identificación con el club es algo mucho más individual que grupal. Incluso a veces hay hostilidad y peleas entre ellos. Es raro el señalamiento convencido de que es comunitario si la mayoría solamente coinciden en la cancha exclusivamente y ni siquiera se conocen entre sí. Quizás el fútbol es objeto de expectativas de identidad y comunidad en la imagen “pasional” que venden los medios de comunicación. Igual reconozco que puede ser tema de discusión.
Respecto de las sectas aciertan los señalamientos de que son lazos artificiales basados en las creencias y no en sí mismos. La unión se hace por el compartir creencias y por tanto el lazo social es secundario respecto de eso. Aunque las mismas creencias puedan postular la primacía del lazo comunal entre filigreses.
Respecto de la tribu “cumbia villera” tomada por María Eugenia está bien desarrollado pero es ciertamente algo impreciso pensar que se circunscribe al espacio social de la villa. ¿en qué medida no se extiende a muchos espacios sociales y no asume carácterísticas de fenómenos de consumo de masas como “moda”?.
Sobre la cuestión del Facebook es complicado y tengo solo preguntas aún cuando los que tomaron el tema parecen partir de la base que son predominantemente lazos comunitarios. El mismo señalamiento que hace Guillermo para Gran Hermano en el sentido de la falta de intimidad, corre para el Facebook. En qué medida la virtualidad conspira con el sentimiento de pertenencia que debe ser arraigado en cada individuo. ¿la identidad de alguien puede estar afectada porque lo saquen del facebook o el chat?. También hay que preguntarse si la ausencia de condiciones de control de fiabilidad y sinceridad no conspira con la implicación personal que se espera de un vínculo de características comunitarios. ¿Qué pasa si los que se conocen por Facebook se conocen de verdad?. ¿Acaso el encanto del facebook no es el interactuar con desconocidos sin el peso de la implicación personal, o sea todo lo contrario de la comunidad?. Yo tiendo a pensar aunque es materia de debate que en facebook predominan lazos anónimos y societales revestidos de “amigabilidad”.
Saludos a todos, nos vemos en un rato.
No hay comentarios:
Publicar un comentario